Ana Lucía tiene una imaginación sin límites y, desde ya, un alma de artista. Le encanta crear figuras con plastilina junto a su mamá. Nació con una condición conocida como “huesos de cristal”, lo que ha influido en su crecimiento. Pero lo que verdaderamente caracteriza a Ana Lucía es su entusiasmo y alegría en cada terapia en CIREC, especialmente en la piscina.
Hoy necesitamos de tu apoyo para que Ana continúe con su proceso terapéutico y siga creciendo fuerte y autónoma.